¿No me crees? Sigue leyendo...
Laura llevaba diez años con muchos problemas menstruales: le dolía a rabiar, sangraba irregularmente, sentía que se había quedado otra vez hinchada como si estuviera embarazada, se irritaba cada vez que tenía el ciclo y lo acababa pagando con sus hijos pequeños y su marido, porque el malhumor producido por las molestias era bastante iracundo. Por no hablar de que su trabajo se volvía un suplicio cada vez que tenía el período, porque no podía estar de baja cada mes que le venía. Laura estaba harta de no soportarse ni a ella misma ni las situaciones que generaba debido al dolor e incomodidad. Estaba desesperada tras haber probado de todo: ginecólogos, la píldora, naturopatía, ¡hasta había hecho algún ritual chamánico! Y no encontraba solución.
Pero Laura tuvo la suerte de que un amigo le habló de la medicina china, que él mismo había probado en mi consulta, y de cómo le había solucionado un dolor de rodilla que ningún fisioterapeuta conseguía quitarle. Laura decidió probar eso de la medicina tradicional china y se puso en contacto conmigo.
Me contó todo lo que le sucedía, hicimos el diagnóstico y, tras varias consultas, su problema se arregló: su sistema menstrual volvió al equilibrio natural, sin dolores insoportables, sin hinchazón más allá de lo normal. Dejó de gritar a sus hijos porque ya no estaba desbordada por el dolor y el malestar. El trabajo dejó de ser un suplicio cada vez que le venía la regla, y sus relaciones con los compañeros se suavizaron. ¡Hasta le volvieron las ganas de hacer el delicioso con su marido! Su vida había cambiado radicalmente gracias a recuperar su ciclo hormonal y su humor. Los ataques de ira desaparecieron.
Entonces, en la última consulta, me dijo: "Álex, esto de la medicina china me ha cambiado la vida y no sabes cuán agradecida te estoy. Ayer estuve pensando que me gustaría aprender un poco para poder ayudar a mi gente, a cualquier familiar que lo necesite o alguna amiga que pase por lo mismo que he pasado yo. ¿Sabes dónde podría aprenderlo? Aunque te digo que me da un poco de miedo, porque no tengo ni idea de esto y la verdad es que me suena todo a 'chino'."
La miré sonriendo, satisfecho de haber ayudado a aliviar el sufrimiento de una persona, y le dije: "pues si quieres saber más, puedes formarte con mi método SISO".
Te cuento esto porque puede que tu problema no sea el ciclo menstrual. Puede que sea el cansancio que no se va aunque duermas, o el espejo que ya no te reconoces, o la sensación de necesitar una pastilla distinta cada pocos meses. La molestia cambia de nombre según la mujer, pero el fondo suele ser el mismo: nadie te ha explicado nunca qué está pasando de verdad dentro de tu cuerpo. Quizá no te llames Laura como ella, pero es muy probable que te reconozcas en su historia. Eso fue lo que aprendió ella. Y eso es exactamente lo que vas a aprender tú en el Método SISO.